Cierre de nuestro campamento en Inglaterra
Siempre decimos que el idioma se aprende viviendo. Es la única forma de entenderlo en todas sus competencias y contextos reales. Y este es el idioma que vale. Más allá de las certificaciones y títulos. Porque sino sabemos utilizarlo en todo su potencial, de poco sirve.
El componente cultural hemos de tenerlo en cuenta si deseamos una comunicación eficiente. Junto con este aspecto, el lenguaje no verbal supone el 60-70% de lo que comunicamos. Y lo crucial es que ese lenguaje no es universal. Según cada cultura se puede transmitir respeto, desinterés, falta de educación, demasiada intensidad o por el contrario apatía…etc. Vivir una experiencia multicultural, te da todo eso.
Hemos aprendido a vivir el idioma con todos sus matices culturales. A darnos cuenta que entre culturas, hay muchas diferencias que solo el aprendizaje de la experiencia te ayuda a detectar, corregir y mejorar.
Un inglés fuera del aula. Abierto al mundo.
Hoy cerramos nuestro campamento de BEDES con una presentación de proyectos estupenda, una ceremonia de despedida con un award a Lis por su «compassion», esa ayuda al prójimo, siempre pendiente del bienestar del otro. Bravo! Una disco dancing donde el chachachá se combinó con lágrimas de despedida en ese colofón de la jornada.
Dos semanas intensas donde cada uno hemos partido de un punto diferente, con nuestras fortalezas y debilidades, y una hoja de ruta diferente. Ha habido compromiso, esfuerzo, intensidad, correcciones, apertura, un contínuo saber y sentir que podemos mejorar cada día.
Toca tomar distancia, perspectiva de todo lo vivido. Reflexión de si hemos cumplido expectativas, autocrítica y reconocimiento. Cada uno va a recoger todo lo sembrado. Ni más, ni menos.
Gracias queridos padres por la confianza depositada. Disfrutamos con la educación de nuestros Tesoros y nos sentimos afortunados. Aprendemos con ellos y de ellos.
Id abriendo los brazos que mañana llegamos. Luces apagadas. Gusiluces empiltrados.



















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