Cultura y shopping
Nuestra última incursión a la capital. Tenía que ser a lo grande. Un día abierto, soleado, caluroso, fue el abreboca de nuestras andanzas por Londres en nuestra última visita.
Un pequeño tour por Buckinghan Palace, Big Ben y el Thames River, combinado con la visita al Museo de Ciencias Naturales y un shopping de nivel en Westfields, el centro comercial más grande de Europa, dicen.
Mientras, servidora visitaba un colegio académico en la zona de Kent y pensaba en ellos. Les dije que se llevaran los abrigos que podía hacer frío. Un miércoles de fuego puro. Agradecí que ninguno de los tres me hubiera hecho caso. Hubiera sido como mandarlos a la playa de Benidorm en agosto con poncho. Servicios sociales me hubiera llamado al orden. Punto positivo para ellos.
Su jornada fue olvidadiza. Bertis y Hugo olvidaron sus carteras con el dinero. Vivieron el día del aire y algún préstamo negociado. Con todo, lección aprendida y retraso de trenes hacia Earlscliffe, tuvieron una jornada muy positiva.
Me junté con las Tesorinas a cenar. Berta emocionada compartiendo con un compi alemán, el comienzo de la partida de fútbol Atletic-no se qué. Marina mirando la pantalla con mirada perdida del cansancio. Bien le podían haber puesto a los Sympsons que ni se hubiera enterado. Hugo a dos carillos comiendo como sino hubiera un mañana. Solo un ratito los tuve, pero qué ratito.
En estos momentos la residencia está muy en silencio. Gusiluces apagados.
Londres ha sido nuestro. Londres y mucho más.
Entramos en la cuenta atrás. TIC TAC TIC TAC
Felices sueños desde Folkestone. Sobre todo, felices.






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