Pasos agigantados dentro y fuera del aula
7.10 am. Simulacro de alarma
Mientras servidora estaba en el gimnasio dándole a la elíptica, los Tesoros se despertaban con el estruendo de una alarma tratando de recordar los protocolos marcados en la assembly de la noche anterior.
En 2 minutos estaban todos en el punto de encuentro. Demasiado tiempo parece ser. Me temo que habrá más de un simulacro y más noches de ponerse redecillas y pinzas en la cabeza para no pillarle a una desprevenida mientras salta de la piltra al compás de la sirena. Eso, o más elíptica mañanera.
Con los estómagos vacíos recibimos alegremente un desayuno de rompe y rasga. Desde huevos benedictinos, salsa de mango a combinar con la piña traida de Costa Rica, o la opción de aguacate y fiambre si no nos van los cornflakes y la bollería. A dos carrillos todos. Más de una bandeja vió servidora rular modo boomerang.
La jornada académica transcurrió bajo control, combinada con una multiactividad de fútbol- rounders, baloncesto o decoración para la disco de mañana viernes. Y todo ello, bajo la mirada de un cielo abierto con un sol que nos recargó a lo duracell.
Cierre tras la assembly con coca de llanda al estilo inglés, partidas de pinpón y campeonato de fútbol de fondo televisivo. Imagino que la residencia de las Tesorinas en un ambiente más calmado y fluido.
Felices sueños desde la Campiña Británica. A punto de cerrar la primera semana académica en BEDES Dicker. Aprendiendo todos a pasos agigantados.












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